Suele pasar... a veces te relajas... somos humanos... te olvidas de que no sólo tu mujer está embarazada.
Y es que el hecho de tu pareja no esté embarazada no quiere decir que no estés expuesto. Son una piña, y reaccionan para protegerse como tal.
Todo esto viene a que el otro día en una cena, hice una broma que mi mujer no oyó (tampoco le hubiera dado importancia), pero la mujer de un amigo que estaba a su lado sí (y también está embarazada), y saltó en modo samurai para defenderla y mostrar su indignación por lo que había dicho (hasta se le agolpaban las palabras). A mí y a su marido nos entró automáticamente la risa, y hasta a ella cuando se dió cuenta de la situación.
En definitiva, que los cambios hormonales no están dirigidos hacia la pareja, así que no vayais de listos....
PD: Dedicado a la "abogada" de mi chica... ;)
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miércoles, 3 de septiembre de 2008
El "Fenómeno de Agresividad Inconsciente hacia el Marido"
Antes de que nadie se lance, que conste que el nombre no es cosa mía. La semana pasada en la clase de preparación al parto salió este tema y lo llamaron tal cual (la verdad es que he estado buscando un rato por internet y no lo he encontrado así, pero el nombre es lo de menos). Evidentemente, en cuanto lo oí supe que inevitablemente hablaría de ello.
También podríamos llamarlo "el fenómeno de me las vas a pagar" o "la teoría del mal de muchos también consuela". En definitiva, parece que unos señores/as muy listos/as con bata (y probablemente mucho tiempo libre), han observado que muchas embarazadas presentan un cierto sentimiento de cabreo inconsciente hacia el marido, identificándole como causante o culpable de todos los cambios por lo que están pasando. Y como el inconciente es tan "majo", decide enviar órdenes al cerebro de nuestra dama para hacer que nuestra vida durante los nueve meses de embarazo sea un poco menos placentera.
Esto se puede manifestar en diferentes grados y maneras (en casos extremos, algunas mujeres o soportan ni tener al marido delante), pero quiero prestar especial atención a las manifestaciones suaves, que consisten en pequeños detalles especialmente destinados a minar tu subconsciente sin que apenas te des cuenta. Con la sutileza de un ninja, consiguen que te desgastes poco a poco, sobre todo mentalmente. Creo que estos son los casos más interesantes y divertidos.
La verdad es que fue curioso ver como cuando en la clase salió el tema y comenzaron a poner ejemplos, todos los chicos comenzamos a mirarnos y a sonreir, con una mezcla de compasión y compañerismo.
Voy a recoger aquí algunos ejemplos de manifestaciones de este fenómeno que he vivido o que me han contado (si alguno se anima, puede compartir su experienca en los comentarios...):
- Tu chica está sentada en el sofá. Llegas al salón con tu cena, te sientas, te colocas la servilleta, sitúas la comida, abres la bebida, te aseguras de que todo está correcto y en su sitio, y cuando estás a punto de dar el primer bocado oyes "Me traerías un vaso de aaguaaaa" en un tono dulce y melódico.
- Vais a salir. Después de ducharte y preparte vas al baño a coger tu colonia favorita e icomprensiblemente no está. Buscas en la mochila del gimnasio, en los armarios, en el cuarto, en la nevera... Nada, no aparece. Preguntas a tu mujer y te dice: "Te la he tirado, esque no soporto cómo huele" (la llevas usando desde antes de conocerla).
- Vas al videoclub para ver una peli después de cenar. Estais escogiendo la película. Una de suspense... "Es que no me apetece", una de intriga... "es que para esta hora no es", una de acción... "es que es muy violenta". Finalmente se decide por una comedia romántica. Llegas a casa, cenais y poneis la tele. Al minuto 8 de película tu chica está esnucada en el sofá. Conclusión: las 00:45 de la madrugada y estás sólo en el salón sólo viendo una película romántica de Renée Zellweger.
- Vais al cine, estais en la fila de las palomitas y preguntas "¿Quieres algo?"... "No gracias, no me apetece"... "¿Seguro?"... "¡Qué pesado!, que no quiero nada". Empieza la película. A los 6 minutos 14 segundos empiezas a notar que una mano penetra en tu bolsa de palomitas. Primero una, luego tres, luego un puñado... A los 15 minutos ya has perdido toda opción a comer palomitas...
- Estás en el salón jugando a la Play. Llega tu chica, entra al salón y te mira. La ignoras. Te sigue mirando. La sigues ignorando. Te mira y suspira. Intentas ignorarlo pero no puedes más. La miras.... uuyyyyy!!!!, has perdido la partida.
¿Y qué podemos hacer nosotros? Pues honestamente nada. Es más, creo que tenemos la obligación moral de aceptarlo y no discutir. Al fin y al cabo, ellas son las que hacen todo el "trabajo sucio" y esto es un precio pequeño que yo al menos pago muy a gusto.
También podríamos llamarlo "el fenómeno de me las vas a pagar" o "la teoría del mal de muchos también consuela". En definitiva, parece que unos señores/as muy listos/as con bata (y probablemente mucho tiempo libre), han observado que muchas embarazadas presentan un cierto sentimiento de cabreo inconsciente hacia el marido, identificándole como causante o culpable de todos los cambios por lo que están pasando. Y como el inconciente es tan "majo", decide enviar órdenes al cerebro de nuestra dama para hacer que nuestra vida durante los nueve meses de embarazo sea un poco menos placentera.
Esto se puede manifestar en diferentes grados y maneras (en casos extremos, algunas mujeres o soportan ni tener al marido delante), pero quiero prestar especial atención a las manifestaciones suaves, que consisten en pequeños detalles especialmente destinados a minar tu subconsciente sin que apenas te des cuenta. Con la sutileza de un ninja, consiguen que te desgastes poco a poco, sobre todo mentalmente. Creo que estos son los casos más interesantes y divertidos.
La verdad es que fue curioso ver como cuando en la clase salió el tema y comenzaron a poner ejemplos, todos los chicos comenzamos a mirarnos y a sonreir, con una mezcla de compasión y compañerismo.
Voy a recoger aquí algunos ejemplos de manifestaciones de este fenómeno que he vivido o que me han contado (si alguno se anima, puede compartir su experienca en los comentarios...):
- Tu chica está sentada en el sofá. Llegas al salón con tu cena, te sientas, te colocas la servilleta, sitúas la comida, abres la bebida, te aseguras de que todo está correcto y en su sitio, y cuando estás a punto de dar el primer bocado oyes "Me traerías un vaso de aaguaaaa" en un tono dulce y melódico.
- Vais a salir. Después de ducharte y preparte vas al baño a coger tu colonia favorita e icomprensiblemente no está. Buscas en la mochila del gimnasio, en los armarios, en el cuarto, en la nevera... Nada, no aparece. Preguntas a tu mujer y te dice: "Te la he tirado, esque no soporto cómo huele" (la llevas usando desde antes de conocerla).
- Vas al videoclub para ver una peli después de cenar. Estais escogiendo la película. Una de suspense... "Es que no me apetece", una de intriga... "es que para esta hora no es", una de acción... "es que es muy violenta". Finalmente se decide por una comedia romántica. Llegas a casa, cenais y poneis la tele. Al minuto 8 de película tu chica está esnucada en el sofá. Conclusión: las 00:45 de la madrugada y estás sólo en el salón sólo viendo una película romántica de Renée Zellweger.
- Vais al cine, estais en la fila de las palomitas y preguntas "¿Quieres algo?"... "No gracias, no me apetece"... "¿Seguro?"... "¡Qué pesado!, que no quiero nada". Empieza la película. A los 6 minutos 14 segundos empiezas a notar que una mano penetra en tu bolsa de palomitas. Primero una, luego tres, luego un puñado... A los 15 minutos ya has perdido toda opción a comer palomitas...
- Estás en el salón jugando a la Play. Llega tu chica, entra al salón y te mira. La ignoras. Te sigue mirando. La sigues ignorando. Te mira y suspira. Intentas ignorarlo pero no puedes más. La miras.... uuyyyyy!!!!, has perdido la partida.
¿Y qué podemos hacer nosotros? Pues honestamente nada. Es más, creo que tenemos la obligación moral de aceptarlo y no discutir. Al fin y al cabo, ellas son las que hacen todo el "trabajo sucio" y esto es un precio pequeño que yo al menos pago muy a gusto.
lunes, 18 de agosto de 2008
¿Cuándo lo contamos?
Bueno, parece que por fin tengo tiempo para empezar el blog. Y qué mejor manera de empezar que por el principio...
En fin, me voy a saltar el "proceso de fabricación" porque estoy seguro de que quién más y quién menos tiene una idea de cómo se hace. Si no, en internet hay un montón de "lugares de consulta" con los más variados estilos y procedimientos (poner "sexo" en Google y a disfrutar...).
Voy a hablar aquí de qué sucede a partir del momento en el que aparece la segunda rayita. Hay quién ríe (lo buscaba), quien llora (no lo buscaba), quien tiene un paro cerebral transitorio (huía de ello como de la peste), pero en definitiva, ya está liada, así que algo hay que hacer.
Después de conocer y asimilar la noticia (cada uno a su manera...) casi el primer asunto que surge entre los dos es cuándo y a quién se lo contamos. Pues bien, siento deciros que eso es algo sobre lo que no se tiene ningún control... o mejor dicho... eso es algo sobre lo que los hombres no tenemos ningún control.
No soy médico, pero estoy seguro de que en las mujeres hay alguna especie de gen, cromosoma, proteína o lo que sea, que les impulsa a propagar la noticia. Aceptémoslo, es inevitable, no podemos controlarlo, así que más vale que nos dejemos llevar. Pero lo curioso es que, al enterarnos, casi todos decimos las mismas ingenuidades...
- "Antes de decirlo, vamos a esperar a estar seguros".
- "De momento, se lo decimos sólo a la familia".
- Mi favorito: "No lo decimos hasta que esté por lo menos de tres meses..." (JAJAJA).
Señores, podeis engañaros todo lo que querais, pero la realidad es que antes de que acabe el día lo sabrán por lo menos:
- La mejor/es amiga/s de ella.
- Su madre (¡CRASO ERROR!).
- Sus hermanas (si tiene).
- Sus compañeras de trabajo más "cercanas".
- Su monitor de pilates (tiene que hacerle una rutina especial).
Y es muy probable que todas ellas hayan recibido la noticia seguido de un "... pero no se lo digas a nadie, que de momento queremos esperar hasta [escoger una de las opciones de arriba] ". Esto, evidentemente, será ignorado por al menos un 70% de ellas, que también propagará la noticia pidiendo discrección. Por lo tanto, calculando a ojo, es propable que para el fin de semana lo sepan:
- Toda su familia.
- Todas las vecinas, amigas, conocidas y seres de cualquier especie que hayan hablado o pasado cerca de su madre.
- Todos sus compañeros de trabajo.
- Todas sus amigas.
- Todas las amigas de sus amigas que conocen a tu chica.
- Todas las amigas de sus amigas que han oído hablar de vosotros.
Y luego estás tú, ajeno a todo este flujo de información y extrañado por las sonrisas que te echan las amigas de tu novia, que has estado esperando a ver a tu madre en persona para decírselo sólo a ella. Que llamas a la puerta de su casa nervioso y preparado para dar el notición, y que al abrir la puerta oyes: " ¿Qué es eso que me ha dicho el panadero de Lupa de que vas a ser papá? ". Llamas a tu mujer y comunica (se lo está contando a alguien).
Merece aquí especial mención la labor de difusión de las madres. Son sin duda el eslabón más débil de la cadena de seguridad, y lo dirán te pongas como te pongas. No pueden, son incapaces de no decirlo. Si no lo hacen, sufren sudores fríos, no duermen, no comen. Necesitan soltarlo. Tienen que hacerlo cueste lo que cueste. Van a ser abuelas y el mundo tiene que saberlo, y más vale que no te pongas en medio porque serás aniquilado por una fuerza superior de la naturaleza.
Y al final qué pasa, pues que cedes y se lo cuentas a todo el mundo. Disfrutas viéndoles la cara y metiéndoles presión para que ellos también caigan y no seas tú el único que se va a quedar sin salir los sábados. Incluso para los que no ha sido precisamente una alegría, es una manera de liberar tensión y de aceptarlo poco a poco.
El único consejo que te puedo dar es que te relajes y disfrutes del momento, cuéntaselo a todo el que te apetezca y el resto se enteraran poco a poco. Te quitas mucha presión de encima y no tienes que disimular la sonrisa de lelo que llevas puesta todo el día. Y además, así no serás el único pardillo convencido de que nadie lo sabe.
INFORMACIÓN IMPORTANTE: A ver... sólo diré esto una vez. Todo lo que escriba aquí estará normalmente en clave de humor, lleno de exageraciones y de metáforas imposibles. Es el punto de vista de un hombre, pero tranquilas, que habrá para todos. Quiero decir con esto, que espero que nadie se sienta ofendido o le busque tres pies al gato... utilicemos el sentido del humor, que para algo lo tenemos!!! ¡un poquito de por favor!
En fin, me voy a saltar el "proceso de fabricación" porque estoy seguro de que quién más y quién menos tiene una idea de cómo se hace. Si no, en internet hay un montón de "lugares de consulta" con los más variados estilos y procedimientos (poner "sexo" en Google y a disfrutar...).
Voy a hablar aquí de qué sucede a partir del momento en el que aparece la segunda rayita. Hay quién ríe (lo buscaba), quien llora (no lo buscaba), quien tiene un paro cerebral transitorio (huía de ello como de la peste), pero en definitiva, ya está liada, así que algo hay que hacer.
Después de conocer y asimilar la noticia (cada uno a su manera...) casi el primer asunto que surge entre los dos es cuándo y a quién se lo contamos. Pues bien, siento deciros que eso es algo sobre lo que no se tiene ningún control... o mejor dicho... eso es algo sobre lo que los hombres no tenemos ningún control.
No soy médico, pero estoy seguro de que en las mujeres hay alguna especie de gen, cromosoma, proteína o lo que sea, que les impulsa a propagar la noticia. Aceptémoslo, es inevitable, no podemos controlarlo, así que más vale que nos dejemos llevar. Pero lo curioso es que, al enterarnos, casi todos decimos las mismas ingenuidades...
- "Antes de decirlo, vamos a esperar a estar seguros".
- "De momento, se lo decimos sólo a la familia".
- Mi favorito: "No lo decimos hasta que esté por lo menos de tres meses..." (JAJAJA).
Señores, podeis engañaros todo lo que querais, pero la realidad es que antes de que acabe el día lo sabrán por lo menos:
- La mejor/es amiga/s de ella.
- Su madre (¡CRASO ERROR!).
- Sus hermanas (si tiene).
- Sus compañeras de trabajo más "cercanas".
- Su monitor de pilates (tiene que hacerle una rutina especial).
Y es muy probable que todas ellas hayan recibido la noticia seguido de un "... pero no se lo digas a nadie, que de momento queremos esperar hasta [escoger una de las opciones de arriba]
- Toda su familia.
- Todas las vecinas, amigas, conocidas y seres de cualquier especie que hayan hablado o pasado cerca de su madre.
- Todos sus compañeros de trabajo.
- Todas sus amigas.
- Todas las amigas de sus amigas que conocen a tu chica.
- Todas las amigas de sus amigas que han oído hablar de vosotros.
Y luego estás tú, ajeno a todo este flujo de información y extrañado por las sonrisas que te echan las amigas de tu novia, que has estado esperando a ver a tu madre en persona para decírselo sólo a ella. Que llamas a la puerta de su casa nervioso y preparado para dar el notición, y que al abrir la puerta oyes: " ¿Qué es eso que me ha dicho el panadero de Lupa de que vas a ser papá? ". Llamas a tu mujer y comunica (se lo está contando a alguien).
Merece aquí especial mención la labor de difusión de las madres. Son sin duda el eslabón más débil de la cadena de seguridad, y lo dirán te pongas como te pongas. No pueden, son incapaces de no decirlo. Si no lo hacen, sufren sudores fríos, no duermen, no comen. Necesitan soltarlo. Tienen que hacerlo cueste lo que cueste. Van a ser abuelas y el mundo tiene que saberlo, y más vale que no te pongas en medio porque serás aniquilado por una fuerza superior de la naturaleza.
Y al final qué pasa, pues que cedes y se lo cuentas a todo el mundo. Disfrutas viéndoles la cara y metiéndoles presión para que ellos también caigan y no seas tú el único que se va a quedar sin salir los sábados. Incluso para los que no ha sido precisamente una alegría, es una manera de liberar tensión y de aceptarlo poco a poco.
El único consejo que te puedo dar es que te relajes y disfrutes del momento, cuéntaselo a todo el que te apetezca y el resto se enteraran poco a poco. Te quitas mucha presión de encima y no tienes que disimular la sonrisa de lelo que llevas puesta todo el día. Y además, así no serás el único pardillo convencido de que nadie lo sabe.
INFORMACIÓN IMPORTANTE: A ver... sólo diré esto una vez. Todo lo que escriba aquí estará normalmente en clave de humor, lleno de exageraciones y de metáforas imposibles. Es el punto de vista de un hombre, pero tranquilas, que habrá para todos. Quiero decir con esto, que espero que nadie se sienta ofendido o le busque tres pies al gato... utilicemos el sentido del humor, que para algo lo tenemos!!! ¡un poquito de por favor!
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